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¿Por qué Les Chalets du Mont d’Arbois es uno de los mejores hoteles con spa de los Alpes franceses?
En las alturas de Megève, los tres Chalets du Mont d’Arbois se revelan al final de un pequeño sendero, entre los abetos. Situado a los pies de los pastos alpinos, este lugar excepcional combina el encanto de una mansión antigua, unas vistas panorámicas impresionantes y un spa donde relajar el cuerpo tras un día al aire libre. Tanto en verano como en invierno, se dan todos los ingredientes para disfrutar de una escapada revitalizante en las alturas.
Un hotel íntimamente ligado al espíritu de Megève
A principios de la década de 1920, la baronesa Noémie de Rothschild se propuso crear, en la meseta del Mont d’Arbois, en Megève, una estación de deportes de invierno capaz de rivalizar con los elegantes destinos alpinos europeos. Para ello, recurrió al joven arquitecto Henry-Jacques Le Même, quien ideó un nuevo modelo de vivienda: el «chalet del esquiador», inspirado en las granjas tradicionales de Megève, pero adaptado al confort y al estilo de vida moderno. El concepto sentó precedente y contribuyó a forjar la identidad arquitectónica de Megève. Gracias a ello, la baronesa se ganó el apodo de «hada madrina de Megève».
Un siglo después, este legado sigue muy vivo en los Chalets du Mont d’Arbois. Propiedad de Edmond de Rothschild Heritage, este hotel de 5 estrellas situado en los Alpes cuenta hoy con 40 habitaciones y suites repartidas entre tres chalets de madera que llevan el nombre de las mujeres de la familia: Noémie, el primer ejemplar del «Chalet du Skieur»; Ève y Alice. En el interior, la madera antigua, la piedra en bruto y los frescos pintados conviven con las obras de arte de la colección Rothschild y los recuerdos familiares: los famosos relojes de cuco de Noémie (que, afortunadamente, ya no dan las horas), los bastones del barón Edmond, algunas fotografías… Uno deja sus maletas en un entorno refinado pero repleto de referencias, un fragmento de la historia alpina con un estilo aristocrático.
Tranquilidad a solo unos minutos del centro de Megève
Situados a menos de dos kilómetros del centro de Megève, los Chalets du Mont d’Arbois disfrutan además de la tranquilidad del bosque sin por ello quedar aislados de las pistas ni del pueblo. Se puede llegar a pie a las telecabinas del Mont d’Arbois en pocos minutos y aún más rápido con los coches del hotel. Para llegar al centro, se tarda siete minutos en coche o unos veinte a pie por el encantador camino del Calvaire, flanqueado por pequeñas capillas. La ubicación del hotel ofrece además unas bonitas vistas: del pueblo y su campanario, de las montañas y, en ocasiones, incluso del Mont d’Arbois, dependiendo de la orientación de las habitaciones.
En este pequeño paraíso de montaña se respira el reconfortante ambiente de una casa familiar. Acogedores salones, una deliciosa hora del té al volver de esquiar (con una famosa tarta de arándanos), cocina «bistronómica» en Héritage, actividades para los más pequeños y un equipo muy atento: uno se siente como en casa enseguida… Los forfaits ya están preparados en recepción, un servicio de transporte se encarga de llevar a los huéspedes de 8:00 a 23:00, el servicio de conserjería te recomienda sus lugares favoritos y organiza experiencias inolvidables (paseos en trineo tirado por perros, vuelo en helicóptero sobre el Mont Blanc…).
Es hora de relajarse: el spa de Les Chalets du Montd’Arbois
Y dado que el bienestar forma parte integral de la estancia, Les Chalets du Mont d’Arbois cuentan con un auténtico spa de destino de la mano de Susanne Kaufmann, una marca austriaca de tratamientos holísticos que también nació en los Alpes. En el Chalet Ève, el espacio se inspira en los templos griegos y alberga , una magnífica e piscina climatizada interior y exterior, jacuzzis al aire libre, una sauna, un gimnasio y varias cabinas de tratamientos, incluida una doble.
A la carta: masajes de 50 o 90 minutos (los favoritos de los clientes tanto en verano como en invierno), tratamientos personalizados según el estado de ánimo del día (relajantes, tonificantes o desintoxicantes) o incluso una «Experiencia Exclusiva» que se desarrolla en tres fases: exfoliación, masaje y tratamiento facial reestructurante. En invierno, aquí se relajan los músculos tras las bajadas de esquí. En verano, se disfruta de la piscina al aire libre, de tomar el sol en la terraza y de la tranquilidad de la aldea al regresar de las rutas de senderismo… ¡Y así, en ambas estaciones, volvemos con el mismo placer a los Chalets du Mont d’Arbois tras un día en la montaña!
Escrito por Eléonore Bounhiol - Yonder
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