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El Mont d'Arbois, cuna del lujo alpino
En las colinas de Megève, los chalés del Mont d’Arbois cuentan una historia singular, que se remonta a hace más de un siglo. La historia de una visión, un legado y un estilo de vida en la montaña que se transmite de generación en generación.
1920, el nacimiento de una visión
La historia comienza en 1920, cuando la baronesa Noémie de Rothschild descubre Megève, un pueblo de montaña que aún se mantiene profundamente arraigado a sus tradiciones alpinas.
Seducida por la belleza de los paisajes y la cercanía del Mont Blanc, imagina un destino invernal capaz de combinar la elegancia de las grandes estaciones europeas con la autenticidad de un pueblo de Saboya.
Su objetivo: convertir Megève en una alternativa francesa a Saint-Moritz, donde los placeres de la montaña van de la mano de un auténtico estilo de vida.
Esta visión va tomando forma poco a poco en el Mont d’Arbois. En 1921 se inauguró el Hôtel du Mont d’Arbois, al que siguió, en 1923, el primer campo de golf de montaña de Francia.
Más que un destino, es una cierta idea de la hospitalidad alpina la que empieza entonces a tomar forma.
Henry Jacques Le Même: la arquitectura al servicio del arte de vivir alpino
Unos años más tarde, un encuentro marcaría de forma duradera la identidad arquitectónica de Megève.
En 1925, el joven arquitecto Henry Jacques Le Même se instaló en el pueblo. Noémie de Rothschild le encargó la construcción de un chalet inspirado en las granjas tradicionales de Saboya, pero que ofreciera el confort de una vivienda contemporánea.
Terminado en 1927, este proyecto contribuye a dar lugar a una nueva visión de la vivienda de montaña: el «chalet del esquiador».
La madera y la piedra se combinan con líneas más modernas, los espacios están pensados para ofrecer comodidad y un ambiente acogedor, y la arquitectura se abre al paisaje circundante.
Un enfoque innovador para la época, que marcaría de forma duradera el aspecto de Megève y contribuiría a forjar la identidad del lujo alpino: una elegancia natural, profundamente arraigada en su entorno.
1963, una nueva página en la historia del Mont d’Arbois
En 1963, el barón Edmond de Rothschild continuó esta historia al adquirir lo que más tarde se convertiría en los Chalets du Mont d’Arbois.
Ese año, con motivo de la restauración del Palace des Neiges, organizó la famosa «Fête des 100 heures du Mont d’Arbois», un evento que supuso un nuevo hito en el prestigio de Megève.
A lo largo de las décadas, la finca sigue cultivando este arte de recibir, en el que la herencia familiar se une a los placeres de la vida en la montaña.
Tres chalés, una misma historia
Hoy en día, ese legado se refleja en las tres casas que componen los Chalets du Mont d’Arbois: Noémie, Eve y Alice.
Tres nombres, tres identidades, pero un mismo deseo de preservar el espíritu de una casa familiar.
En los interiores, los materiales naturales, los detalles arquitectónicos y algunas piezas procedentes de la colección privada dan testimonio de esta historia que sigue escribiéndose.
Cada espacio invita a redescubrir el encanto de una casa alpina, entre la elegancia discreta, el ambiente acogedor y la sensación de estar como en casa.
El lujo alpino, un legado vivo
Más de un siglo después de la visión de Noémie de Rothschild, el Mont d’Arbois conserva esa identidad singular, en la que se entrelazan la historia, la arquitectura y el arte de recibir.
En Les Chalets du Mont d’Arbois, el lujo no se limita a la decoración. Se refleja en la calidez de un salón, en el carácter de una casa, en la atención al detalle y en el placer de tomarse el tiempo necesario.
Una cierta concepción del lujo alpino, nacida en el Mont d’Arbois, sigue viva hoy en día.
Descubre los Chalets du Mont d’Arbois y déjate seducir por la historia de una casa única, en las alturas de Megève.
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